jueves, 18 de abril de 2013

Vivo con mis padres, pero estoy solo…

Dicen que la soledad en ocasiones es buena compañera, te ayuda a reflexionar, incluso algunos llegan a pensar que la soledad es la única que nos entiende y jamás cuestionará todo aquello que pensemos, también puede ser hasta tu cómplice cuando quieres darte algún gusto sin tener que compartirlo o a llorar a moco tendido al ver una película dramática y te da vergüenza que sepan que te gusta.
Pero qué pasa cuando la soledad no es por gusto, sino que desde que tienes uso de razón has estado solo. Las nuevas generaciones de niños, adolescentes e incluso adultos sufren en la actualidad de una soledad crónica. Porque no existe cosa más horrible que sentirte solo, estando rodeado de gente. Los niños, por ejemplo, van a la escuela por las mañanas, pero por la tarde están solos en sus casas. Por otro lado, con los adolescentes es menos factible que se sientan solos, porque se pueden “escapar” por así decirlo, con sus amigos de la escuela para hacer tareas o simplemente para acompañarse. Aunque también tiene mucho que ver la personalidad de cada individuo. Por ejemplo en los adultos, cuando no tienen pareja o aun teniéndola, se sumergen en el trabajo dejando muy poco o nada de tiempo libre para compartir o para conocer gente.
El crecer, sin haber conocido a nuestros padres, por muerte o por situaciones complicadas de divorcios, etc. Probablemente no sea tan malo como se pudiera pensar, ya que en ocasiones hay alguien que nos puede platicar sobre ellos, sus gustos y costumbres; y por lo general nos cuentan lo bueno de esa persona. Pero, vivir con tus padres y no compartir, y no conocerlos, debe ser frustrante. Los niños, nos ven como personas quejosas, siempre ocupados y cuando estamos en casa les hablamos solo para regañarlos por algo que hicieron o dejaron de hacer. “Es el colmo contigo, ¿que haces toda la tarde? ¡Mira tu cuarto! ¡Es un desastre! ¡Eres un flojo! ¿Y la tarea? ¿Como que no la hiciste? ¿A que no le entiendes?”... y más. ¿Alguien se sintió aludido?
Esos padres no hablan con sus hijos, es muy probable que ni los vean a los ojos. ¡Por Dios! ¿que imagen les estamos ofreciendo? Es de pensarse y de recapacitar. Si, es verdad, nos cansamos mucho, trabajamos demasiado pero debemos hacer ese espacio para ellos, te aseguro que la recompensa es enorme. Un hijo bien atendido en el aspecto emocional, es un individuo FELIZ y por lo tanto está motivado para hacer las cosas BIEN. La soledad de nuestros hijos HOY nos va a doler en el alma, en el mañana cuando ellos nos abandonen y no les va a doler dejarnos, aun cuando más los necesitemos. Una vez me dijeron que los errores que cometemos los padres con los hijos pequeños, los pagamos en su adolescencia.
Ponlo en tu agenda todos los días, como una cita con tu más importante cliente y tu pago serán sonrisas y besos, los mejores que más nadie te puede dar…

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No pretendo ofender a nadie, solo es mi forma de pensar...