Pero qué pasa cuando la soledad no es por gusto, sino que
desde que tienes uso de razón has estado solo. Las nuevas generaciones de
niños, adolescentes e incluso adultos sufren en la actualidad de una soledad
crónica. Porque no existe cosa más horrible que sentirte solo, estando rodeado
de gente. Los niños, por ejemplo, van a la escuela por las mañanas, pero por la
tarde están solos en sus casas. Por otro lado, con los adolescentes es menos
factible que se sientan solos, porque se pueden “escapar” por así decirlo, con
sus amigos de la escuela para hacer tareas o simplemente para acompañarse.
Aunque también tiene mucho que ver la personalidad de cada individuo. Por
ejemplo en los adultos, cuando no tienen pareja o aun teniéndola, se sumergen
en el trabajo dejando muy poco o nada de tiempo libre para compartir o para
conocer gente.
El crecer, sin haber conocido a nuestros padres, por
muerte o por situaciones complicadas de divorcios, etc. Probablemente no sea
tan malo como se pudiera pensar, ya que en ocasiones hay alguien que nos puede
platicar sobre ellos, sus gustos y costumbres; y por lo general nos cuentan lo
bueno de esa persona. Pero, vivir con tus padres y no compartir, y no
conocerlos, debe ser frustrante. Los niños, nos ven como personas quejosas, siempre
ocupados y cuando estamos en casa les hablamos solo para regañarlos por algo
que hicieron o dejaron de hacer. “Es el colmo contigo, ¿que haces toda la tarde? ¡Mira tu cuarto! ¡Es un desastre! ¡Eres un flojo! ¿Y la tarea? ¿Como que no la hiciste? ¿A que no le entiendes?”... y más. ¿Alguien se sintió aludido?
Esos padres no hablan con sus hijos, es muy probable que
ni los vean a los ojos. ¡Por Dios! ¿que imagen les estamos ofreciendo? Es de
pensarse y de recapacitar. Si, es verdad, nos cansamos mucho, trabajamos
demasiado pero debemos hacer ese espacio para ellos, te aseguro que la
recompensa es enorme. Un hijo bien atendido en el aspecto emocional, es un
individuo FELIZ y por lo tanto está motivado para hacer las cosas BIEN. La
soledad de nuestros hijos HOY nos va a doler en el alma, en el mañana cuando
ellos nos abandonen y no les va a doler dejarnos, aun cuando más los
necesitemos. Una vez me dijeron que los errores que cometemos los padres con
los hijos pequeños, los pagamos en su adolescencia.
Ponlo en tu agenda todos los días, como una cita con tu
más importante cliente y tu pago serán sonrisas y besos, los mejores que más
nadie te puede dar…
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No pretendo ofender a nadie, solo es mi forma de pensar...