El hijo mayor sea varón o mujer, tiende a ser el ejemplo de
los hermanitos, en la mayoría de las ocasiones
son el ejemplo de organización, buenas calificaciones, etc. En cambio el hermano menor, es el consentido,
el pequeño, el que recibe los apapachos
de parte de todos los familiares, es al que generalmente se le exige
menos. Y el hermano de en medio? Qué pasa con él? No puedo generalizar, pero
voy a dar ejemplos: si es del mismo sexo que el mayor, tiene que usar la ropa
que ya no le queda al hermano, la habitación, los juguetes, etc. Y las
comparaciones por parte de los padres (que en lo personal, repruebo
contundentemente) ¿Por que no eres como tu hermano? Tan buenas calificaciones
que tiene, tan bueno para este deporte o tan bien que toca la guitarra…
Mi suegra dice que sus hijos son como los dedos de la mano,
(ella tuvo 5) ninguno se parece. No podemos tratarlos igual. Ni los mellizos
tienen el mismo carácter. Los padres, a
veces, no nos damos cuenta de cómo decimos las cosas. Por las prisas, por el
estrés, por las situaciones, por el poco tiempo que tenemos para decirlas y
creemos erróneamente que nuestros hijos van a entender el mensaje sin
complicaciones. Pero no es así, cada uno
lo interpreta de diferente manera y a su conveniencia.
Los hijos sándwich, necesitan espacio y atención por parte
de los miembros de la familia, obviamente sin descuidar a los otros. Necesitan saber que no son lo suficientemente
grandes como para hacer cosas que hace su hermano mayor, debemos tratar de ayudarlos a encontrar sus talentos
y capacidades, no tiene que gustarle el
mismo deporte o instrumento que su hermano ni tampoco tiene porque ser el más
sobresaliente de su clase.
Después de comparaciones entre hermanos, vienen muchos celos
y competencias entre ellos, que no le hacen bien a nadie. Hay familias donde
los hermanos no se hablan; aun en la adultez, cuando se llegan a reunir se acuerdan
de esas situaciones, y en ocasiones la falta de madurez, los lleva a peleas
desagradables.
El rol de padres es muy difícil, creo que no nos damos cuenta
de la gran responsabilidad que tenemos como formadores de nuestros hijos. Bien
por los que planean, pero aun planeando nada está escrito, ya que no hay un método específico que funcione a la
perfección, también hay libros de apoyo para nosotros los padres, que nos pueden orientar hasta cierto punto,
porque cada familia es diferente.
Creo que debemos amar a todos y cada uno de nuestros hijos
con la misma intensidad pero de diferente manera. Decirle a cada uno por
separado, lo importante y maravilloso que es para nosotros el tenerlo como
hijo(a). Enseñarlo a compartir el cariño con sus hermanos, pero sobre todo
saber valorar sus diferencias y apoyarse en ellas para que aprenda a ser una mejor
persona. “Somos únicos e irrepetibles, exactamente igual que los demás”.
Anónimo.
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