jueves, 18 de abril de 2013

El efecto “sandwich”…

Aunque en mi familia fui la de en medio en el orden de nacimientos con respecto a mis hermanos, a final de cuentas fui la mayor, porque el hermano que debió serlo, murió a unas horas de nacido. Por lo tanto no me toco vivir como “sandwich”. Pero si tengo un sandwich en mi casa, y yo no lo creía, pero es verdad existe una situación llamada el “efecto sandwich”.
El hijo mayor sea varón o mujer, tiende a ser el ejemplo de los hermanitos, en la mayoría de las ocasiones  son el ejemplo de organización, buenas calificaciones, etc.  En cambio el hermano menor, es el consentido, el pequeño, el que recibe los apapachos  de parte de todos los familiares, es al que generalmente se le exige menos. Y el hermano de en medio? Qué pasa con él? No puedo generalizar, pero voy a dar ejemplos: si es del mismo sexo que el mayor, tiene que usar la ropa que ya no le queda al hermano, la habitación, los juguetes, etc. Y las comparaciones por parte de los padres (que en lo personal, repruebo contundentemente) ¿Por que no eres como tu hermano? Tan buenas calificaciones que tiene, tan bueno para este deporte o tan bien que toca la guitarra…
Mi suegra dice que sus hijos son como los dedos de la mano, (ella tuvo 5) ninguno se parece. No podemos tratarlos igual. Ni los mellizos tienen el mismo carácter.  Los padres, a veces, no nos damos cuenta de cómo decimos las cosas. Por las prisas, por el estrés, por las situaciones, por el poco tiempo que tenemos para decirlas y creemos erróneamente que nuestros hijos van a entender el mensaje sin complicaciones.  Pero no es así, cada uno lo interpreta de diferente manera y a su conveniencia.
Los hijos sándwich, necesitan espacio y atención por parte de los miembros de la familia, obviamente sin descuidar a los otros.  Necesitan saber que no son lo suficientemente grandes como para hacer cosas que hace su hermano mayor, debemos  tratar de ayudarlos a encontrar sus talentos y capacidades,  no tiene que gustarle el mismo deporte o instrumento que su hermano ni tampoco tiene porque ser el más sobresaliente de su clase.
Después de comparaciones entre hermanos, vienen muchos celos y competencias entre ellos, que no le hacen bien a nadie. Hay familias donde los hermanos no se hablan; aun en la adultez, cuando se llegan a reunir se acuerdan de esas situaciones, y en ocasiones la falta de madurez, los lleva a peleas desagradables.
El rol de padres es muy difícil, creo que no nos damos cuenta de la gran responsabilidad que tenemos como formadores de nuestros hijos. Bien por los que planean, pero aun planeando nada está escrito, ya que  no hay un método específico que funcione a la perfección, también  hay  libros de apoyo para nosotros los padres,  que nos pueden orientar hasta cierto punto, porque cada familia es diferente.
Creo que debemos amar a todos y cada uno de nuestros hijos con la misma intensidad pero de diferente manera. Decirle a cada uno por separado, lo importante y maravilloso que es para nosotros el tenerlo como hijo(a). Enseñarlo a compartir el cariño con sus hermanos, pero sobre todo saber valorar sus diferencias y apoyarse en ellas para que aprenda a ser una mejor persona.  “Somos únicos e irrepetibles, exactamente igual que los demás”. Anónimo.

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