En esa época muchas familias de otras partes de la república incluso del vecino país, decidieron probar suerte y venir a “picar
piedra”, como muchos solíamos decir en son de broma. En realidad fue más
difícil de lo que pensamos… últimamente mi esposo me dijo: “fue como llegar a
una isla desierta y tratar de sobrevivir”. A muchos les fue bien desde el
principio, a otros nos costó un poco mas de trabajo y a otros definitivamente
no les sonrió la suerte.
Puerto Peñasco ha sido un lugar al que visitan por sus
hermosas playas, precioso lugar de contrastes, donde la arena de las dunas del
desierto se confunde con la arena del mar, los atardeceres más bellos que he
visto y con el clima completamente extremo aún para quienes deberíamos estar
acostumbrados, nos parecen insoportables los meses de agosto y septiembre por
las temperaturas de más de 40 grados.
Hemos tenido épocas de bonanza, por ejemplo, cuando la
pesca estaba en su apogeo… la mejor de todas: principios del 2000 cuando se le dio
más apoyo al sector turístico. Pero también recuerdo las crisis de los ochenta
y finales de los noventa, cuando familias enteras tuvieron que retirarse debido
a su terrible situación.
En esta ocasión, mis queridos lectores, estoy triste,
porque en aquella crisis de los ochenta, era apenas una niña, y ya me daba
cuenta de lo que pasaba: las tienditas de abarrotes apenas con unas cuantas
latas en sus estantes, la gente verdaderamente preocupada por cómo alimentar a
sus hijitos, sobrevivían quienes eran empleados estatales o federales, pero los
comerciantes sufrían por mantener a flote sus negocios… en estos últimos meses,
después de casi 3 años de crisis me da miedo volver a vivir esa sensación de
desasosiego… mis amigos se están retirando a otros lugares, aquí no se pueden
quedar mas…
¿Qué podemos hacer para que mi puerto pueda tener fuentes
de trabajo para los nativos y para los que vienen a “picar piedra”? Muchos
dicen, si aguantamos el “piojo”, ya la hicimos… pero el “piojo” como le llaman
a la época de veda ya tiene años y no se acaba… los edificios de proyectos prometedores,
se quedaron como elefantes blancos…. Las
autoridades y otras asociaciones, hacen todo tipo de esfuerzos por traer
inversión y nuevos proyectos… créanme que a veces me desaniman las situaciones
adversas, pero es ahí donde debemos encontrar las aéreas de oportunidad.
Hagan sus propuestas
para reactivar la economía local y evitar que nuestro bello puerto se convierta
en un pueblo fantasma… (continuará)
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