lunes, 15 de agosto de 2011

Navidad en Agosto.

No sé porque, pero desde ayer traigo el espíritu navideño a todo lo que da… no sé si les ha pasado a ustedes, pero me puse a pensar, porque no, Navidad en Agosto, hasta suena como titulo de Película. Imagínense por un momento que hace frío  que rico. Los parientes empiezan a reportarse con tarjetas tanto impresas como electrónicas. Luego ¡las posadas! Y lo que es mejor, ¡los aguinaldos! El olor a ponche (o calientitos, como los conocemos por acá), los tamales, el menudo, el pozole, el pavo, los buñuelos mmm tan rico que se come en esas épocas. Los foquitos en los techos de las casas, que cada vez son menos las familias que los ponen, por lo caro que esta la  electricidad. Es también cuando empezamos a pensar en los propósitos del Año nuevo. Y me dije, por que esperar hasta diciembre para hacer propósitos, y ustedes, ¿que cambiarían a partir de septiembre?
Tal vez tuve un primer semestre del año muy intenso, tal vez me estoy haciendo vieja, o simplemente me estoy volviendo un poco loca. Pero me gusta la idea de no esperar a Diciembre para decir: Aló, ¡te deseo lo mejor! Que pases estos días llenos de paz y felicidad en compañía de todos tus seres queridos. Recibir abrazos, y por qué no, uno que otro regalo y no necesariamente en especie, sino, buenas noticias. Porque estoy segura que todos necesitamos escuchar buenas noticias. Qué bueno sería una noticia sobre la gente cuidando el agua, o que los chicos malos se arrepienten y ahora apoyan a instituciones para evitar la drogadicción en los jóvenes; sueños guajiros, diría mi mamá. Bueno esos serían excelentes regalos de navidad, ¿no creen?
Todos hacemos propósitos, o al menos la gran mayoría de nosotros, para dejar de fumar, bajar de peso, que alguien me corrija si me equivoco, nadie los cumple cabalmente. Además, todas las mañanas nos levantamos haciendo planes para el día, pero la mayor parte del tiempo no se concretan al cien por ciento. Porque no cambiar un poco nuestra rutina y en lugar de hacer planes, abrazar a tus seres queridos, perdonar al que se porto mal contigo o simplemente sonreír mas a menudo. Mi buen amigo Paulo Coelho (él todavía no sabe que es mi amigo) dice en su libro Maktub, “Hemos andado demasiado deprisa, y ya no sabemos ni lo que estamos haciendo. Tenemos que esperar a que nuestras almas nos alcancen”.
Les invito a detenerse por un instante y pensar en esas pequeñas cosas que se nos van de paso. ¿Hace cuanto que no dicen Te Amo? Ya no hagan tantos planes ni propósitos, solo hacer lo que quieres hacer y no lo que tienes que hacer.  Anímate a vivir una Navidad por adelantado, empieza desde ahora, en este mes tan cálido. Empieza a vivir tu navidad desde ya, ¿por que esperar hasta diciembre? ¿Que opinan? ¿les gusta la idea? Por lo pronto les regalo mi mejor sonrisa desde ya y les deseo la mejor de las navidades, si, ¡en Agosto!                      

martes, 1 de marzo de 2011

Las ironías de ser mujer

Desde el principio
“Y sufrirás mes con mes sangrado, y tendrás dolor de parto; en castigo por haberme desobedecido”… creo que esa frase la invento Adán, porque al darse cuenta Dios de que el mensaje se había convertido en un teléfono descompuesto, decidió tener más comunicación con Eva y haciendo que esta pudiera dar vida era la mejor manera de lograrlo… siempre es bien sabido que la oración de una madre cambia lo imposible en posible.
Todas las mujeres son bellas
Si desde ahí partiéramos, no existirían los cirujanos estéticos… en ocasiones pienso que las mujeres que han pasado por el bisturí, es porque no se sienten bellas. Las que tienen nariz grande o pequeña, las de busto grande o pequeño, las de mucha pompa o con casi nada. Se han realizado innumerables encuestas al respecto y la verdad son pocos los hombres que han confesado que les gusta lo artificial, creo que la estética es relativa, y mucho depende de la aceptación y amor propio de cada persona.
La perfección
La mayoría de las mujeres adultas que tenemos la dicha de tener a nuestras madres cerca, sabemos que las críticas de estas para con nosotras, en ocasiones, son muy duras. Ya que para una madre nunca es suficiente lo que uno haga, en sus tiempos hacían más y no se quejaban, además sus maridos – nuestros padres por supuesto – no les ayudaron en la casa y con los hijos menos, “¡tu padre nunca te cambio un pañal!”.
En la infidelidad
Cuando nuestro novio, o esposo decide tener una relación con otra mujer estando con nosotras. Lo primero que pensamos, ¿quién es ella, será más bonita que yo?, de seguro es una bruja que se está aprovechando de él… pobre hombre que se dejo llevar. Si decidimos perdonar cuando este decide regresar, cualquier mujer que se atreva voltear a verlo o más aún a dirigirle la palabra, se llevará el golpe de nuestra cruel mirada y porque no, una o dos frases donde aflore nuestra vulgaridad.
Trabajo / Oficina
Si se trata de conseguir un puesto y tememos que alguna de nuestras compañeras lo pudiera tomar en lugar de nosotras, podemos ser tan despiadadas como sea posible con tal de ganar el lugar. Pero ya sea jugando limpio o sucio, las mujeres, cuando queremos deshacernos de la competencia, sabemos poner cara de princesita de ensueño y luchar como brujas apestosas.
Las costumbres
Que si porque tuviste  tu hijo por cesárea eres menos mujer, o porque no te has casado joven, o simplemente porque decidiste decirle no al matrimonio y/o a la maternidad, para dedicarte a tu carrera eres criticada y en algunos pueblos hasta señalada. Y eso no es nada, en nuestra actualidad, los padres venden a sus hijas o las cambian por una vaca y dos gallinas, como es posible que todavía sigan castrando a las niñas porque a sus abuelas y madres les inculcaron que las mujeres no tenemos derecho a sentir placer.
Si hay algo que critico de mi genero es eso precisamente, que nos lastimamos mutuamente, en lugar de apoyarnos, por el simple hecho de ser mujeres.  Entre nosotras, somos capaces de criticarnos,  juzgarnos y castigarnos aplicando métodos arcaicos, pero que hoy en día siguen funcionando.
Muy lentamente hemos ganado batallas en pro de la igualdad de género, pero no confundamos libertad con libertinaje, seamos honestas, imparciales, enseñemos a nuestros semejantes a amarnos y respetarnos poniendo el ejemplo.
Y en este mes en el que celebramos nuestro día aprovecho este medio para aplaudir a mi madre, mis hijas, tías, primas, a mis hermanas de corazón, mis amigas, a mis compañeras, colegas, mis tocayas, profesoras, camioneras, ingenieras, licenciadas, a la señora que vende verduras, a la de los jugos, a la que me sonrió en el banco, a la mama de cada uno de ustedes, a todas por el hecho de ser mujer, por el valor que tenemos cada una de nosotras, porque aparte de ser formadoras, también somos proveedoras y por la sensibilidad que nos caracteriza...
¡FELICIDADES A TODAS LAS MUJERES DEL MUNDO!