No hay peor ciego que el que no quiere ver…
Cuando salimos con alguien tanto hombres como mujeres,
nos preocupamos por vernos bien, nos esmeramos en nuestro arreglo personal,
queremos oler rico y vernos lindos a los ojos de nuestra pareja, ¿lo seguimos
haciendo cuando convivimos a diario con el ser amado? ¿Seguro (a)?
La mayoría de las mujeres nos quejamos de los modales de
los hombres, desde eructos y flatulencias por parte de los novios o esposos. Y
a los varones les molesta el lenguaje altisonante de sus novias o esposas así
como su poco interés por su arreglo personal.
Regar la plantita…
Podrán decir, y ¿eso que tiene que ver? Tiene mucho, el
amor es como una planta, si la dejas sola, se secará… el amor se debe
cultivar con detalles y atenciones diarias ¡mutuas! Un porcentaje amplio de las
parejas, dejan de cortejarse al vivir juntos, ¿por qué será? Probablemente al
sentir la seguridad de estar acompañados, pensamos que podríamos aburrir al
compañero con un te amo por las mañanas, o una llamada a media mañana solo para
decirle que lo extrañas… claro que no debemos caer en lo cursi o demasiado
absorbente o meloso, recuerden que también agua de mas, puede hacer que nuestra
planta se ahogue.
Entonces, existe o no el amor eterno…
Primero, debemos amarnos a nosotros mismos, conocernos,
saber que nos gusta y cuáles son nuestros puntos débiles… así estaremos más al
pendiente de lo que pudiera ser nuestro complemento… los horóscopos, la tan
mencionada química, pueden servir de algo, pero el estar muy atentos a lo que
nos hace felices, sin cambiar nuestra esencia, es básico… el amor eterno, no
necesariamente lo podemos encontrar en la persona más hermosa, pero si en la
que nos haga sentir hermosos (as). Desgraciadamente la más agradable hipocresía
se da en el preámbulo de una relación, no somos completamente honestos, con tal
de agradar a la persona que nos gusta… Ese es nuestro principal error, ya que
estamos empezando algo basado en mentiras… El amor se acaba, claro que se
acaba, o tal vez, no existió, solo que nosotros creímos que amábamos y nos
amaban… y un buen día uno de los dos se dio cuenta… y tuvo el valor de decirlo…
Si te ha pasado algo parecido, recuerda que cuando lo
intentes otra vez, trata de no cometer los mismos errores y empieza por ti, se
autentico (a) y no temas entregarte completo (a) vale más decir: me acuerdo, a
me contaron. Pero eso sí, no te confundas, ve las señales, si algo no te parece,
aléjate…Tampoco temas a la soledad, a veces es la mejor consejera. Si lo sabré
yo…
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No pretendo ofender a nadie, solo es mi forma de pensar...