¿Y usted qué piensa? mi
estimado lector; ¿estaríamos mejor sin tecnología? Hemos visto como pasamos el
tiempo, aun reunidos, conectados a la red de redes, hablando por el celular y
los niños jugando con alguna consola de videojuegos o hasta en el auto con los video juegos portátiles, sin dejar de
mencionar los reproductores de películas.
Creo que la generación actual
sería afectada fuertemente ya que la tecnología es parte de nuestra vida: empezando
por nuestra casa, hornos de microondas, televisiones de plasma, alarmas
inalámbricas, internet, circuito cerrado de televisión, etcétera Dependiendo del
poder adquisitivo de cada familia, le
podemos agregar más servicios hasta tener una “casa inteligente”, como se les
conoce en la actualidad. A los autos nuevos, “ya nomas les falta hablar”, diría
mi abuelita (y no estaba muy herrada): conexión para “ipod”, reconocimiento de
voz, ajuste de asiento electrónico, GPS (sistema de posicionamiento global), y
tantas otras novedades. Ya no nos asombra el saber que ya hay mujeres que
utilizan un “chip” en lugar de tomar un anticonceptivo, además de las personas a las que también les han implantado uno con el
mismo sistema GPS para cuestiones de seguridad. Yo me estoy esperando a que
salga uno que me lo pueda poner en el cerebro y así, por fin, ser una buena
cocinera, o imaginen, saber kung fu sin tener que ir a tomar las clases. Nos reímos
ahorita, pero no veo muy lejano el momento que se pueda lograr.
Cuando no teníamos todos
esos aparatos y servicios electrónicos, convivíamos más con nuestra familia.
Recuerdo cuando viajábamos, a mi papá le gustaba cantar y le cambiaba la letra
a las canciones, eso nos parecía algo muy divertido y hasta se nos hacia corto
el viaje. Es verdad que las amas de casa se tardaban un poco más en descongelar
el pollo o la carne, pero la comida sabía más rica y después de comer,
charlábamos sobre nuestras cosas, en lugar de correr a ver la televisión o
recibir llamadas al celular. Había un
horario de trabajo, hoy en día, no terminamos, nos tenemos que llevar el
trabajo a casa y hasta en las vacaciones nos llevamos la computadora portátil
para contestar los correos y atender los “pendientes”.
Recuerdo cuando me gradué de
la universidad hace 15 años ya, me pidieron que comentara como visualizaba el
mundo en el próximo milenio; aparte de suponer como se incrementaría el uso de
la supercarretera de la información (también conocido como internet) y todas
las ventajas de poder estar comunicados, el poder trabajar desde casa, etc.
Algo que llamo la atención a los sinodales fue el mencionarles, que tendríamos “más tiempo libre”. Ahora pienso, ¿cuál tiempo
libre? Si cada vez nos entretenemos más con nuestros trabajos, buscando la
forma de ser más productivos, de ganar mercado, de encontrar el hilo negro en
cuanto a competitividad se refiere y estándares de calidad de productos y
servicios… nos hemos metido en un remolino de “clicks” y “touch” del que sería
difícil salir, si eso quisiéramos.
Una cosa si les digo, si me
dieran a escoger, en que época me gustaría haber nacido, sin duda contestaría
que en la misma; he sido testigo de toda esta vorágine tecnológica y me
encanta; la clave está en encontrar el punto medio y sobre todo, ese tiempo
libre dedicarlo a cosas básicas, un ejemplo sería: en lugar de estar sembrando
tomates virtuales, porque no cosechar unos de verdad, con ayuda de la familia,
podría ser incluso más divertido, sano y hasta educativo; y estoy segura que
sus espaldas y muñecas dejarán de doler.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No pretendo ofender a nadie, solo es mi forma de pensar...