jueves, 18 de abril de 2013

¿Con o sin tecnología?

En una clase de Informática, el profesor les dejó de tarea a sus estudiantes que, en un ensayo, escribieran como sería el mundo actual sin tecnología. Algunos escribieron que sería aburrido, porque no tendrían vídeo juegos para entretenerse. Otra estudiante escribió que al no tener un celular, no se podría comunicar.  Algunos otros comentaron que el planeta estuviera menos contaminado y que nos terminaríamos adaptando a la vida sin tecnología, aun así, la mayoría escribieron que no les gustaría vivir sin las facilidades que esta les brinda.
¿Y usted qué piensa? mi estimado lector; ¿estaríamos mejor sin tecnología? Hemos visto como pasamos el tiempo, aun reunidos, conectados a la red de redes, hablando por el celular y los niños jugando con alguna consola de videojuegos o hasta en el auto con los video juegos portátiles, sin dejar de mencionar los reproductores de películas.
Creo que la generación actual sería afectada fuertemente ya que la tecnología es parte de nuestra vida: empezando por nuestra casa, hornos de microondas, televisiones de plasma, alarmas inalámbricas, internet, circuito cerrado de televisión, etcétera  Dependiendo del poder adquisitivo  de cada familia, le podemos agregar más servicios hasta tener una “casa inteligente”, como se les conoce en la actualidad. A los autos nuevos, “ya nomas les falta hablar”, diría mi abuelita (y no estaba muy herrada): conexión para “ipod”, reconocimiento de voz, ajuste de asiento electrónico, GPS (sistema de posicionamiento global), y tantas otras novedades. Ya no nos asombra el saber que ya hay mujeres que utilizan un “chip” en lugar de tomar un anticonceptivo, además de las personas a  las que también les han implantado uno con el mismo sistema GPS para cuestiones de seguridad. Yo me estoy esperando a que salga uno que me lo pueda poner en el cerebro y así, por fin, ser una buena cocinera, o imaginen, saber kung fu sin tener que ir a tomar las clases. Nos reímos ahorita, pero no veo muy lejano el momento que se pueda lograr.
Cuando no teníamos todos esos aparatos y servicios electrónicos, convivíamos más con nuestra familia. Recuerdo cuando viajábamos, a mi papá le gustaba cantar y le cambiaba la letra a las canciones, eso nos parecía algo muy divertido y hasta se nos hacia corto el viaje. Es verdad que las amas de casa se tardaban un poco más en descongelar el pollo o la carne, pero la comida sabía más rica y después de comer, charlábamos sobre nuestras cosas, en lugar de correr a ver la televisión o recibir llamadas al celular. Había un  horario de trabajo, hoy en día, no terminamos, nos tenemos que llevar el trabajo a casa y hasta en las vacaciones nos llevamos la computadora portátil para contestar los correos y atender los “pendientes”.
Recuerdo cuando me gradué de la universidad hace 15 años ya, me pidieron que comentara como visualizaba el mundo en el próximo milenio; aparte de suponer como se incrementaría el uso de la supercarretera de la información (también conocido como internet) y todas las ventajas de poder estar comunicados, el poder trabajar desde casa, etc. Algo que llamo la atención a los sinodales fue el mencionarles, que tendríamos  “más tiempo libre”. Ahora pienso, ¿cuál tiempo libre? Si cada vez nos entretenemos más con nuestros trabajos, buscando la forma de ser más productivos, de ganar mercado, de encontrar el hilo negro en cuanto a competitividad se refiere y estándares de calidad de productos y servicios… nos hemos metido en un remolino de “clicks” y “touch” del que sería difícil salir, si eso quisiéramos.
Una cosa si les digo, si me dieran a escoger, en que época me gustaría haber nacido, sin duda contestaría que en la misma; he sido testigo de toda esta vorágine tecnológica y me encanta; la clave está en encontrar el punto medio y sobre todo, ese tiempo libre dedicarlo a cosas básicas, un ejemplo sería: en lugar de estar sembrando tomates virtuales, porque no cosechar unos de verdad, con ayuda de la familia, podría ser incluso más divertido, sano y hasta educativo; y estoy segura que sus espaldas y muñecas dejarán de doler. 

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