Hace años era “normal” que un hombre tuviera
una aventura, o dos, o mas; hoy en día, después de la tan famosa liberación
femenina, como que también nos hemos liberado en ese aspecto.
Tengo la cabeza revuelta con ideas respecto a
los infieles, me imagino una pareja “estable”, dos hijos adolescentes, el
esposo, un profesionista con una reputación intachable, la esposa hace años que
acordó con su esposo quedarse en casa para atender a sus hijos y las cosas de
la casa, ya tienen toda su vida organizada, las cuentas se pagan, ella tiene
programado cada mes el spa para darse un gustito, todos los días va al zumba,
el esposo se va a trabajar desde temprano, los hijos en la secundaria y en la
preparatoria respectivamente, pero una mañana no hubo clases de zumba, la
instructora amaneció con gripe, sus
amigas la invitan a tomar un café, pero ella decide regresar a casa para
adelantar los quehaceres diarios.
Al entrar a su casa, escucha ruidos en la
recamara y piensa que su esposo olvido apagar el televisor, pero, ¡oh sorpresa!,
su esposo esta con otra mujer, ¡en su propia cama! Pareciera que les estoy
relatando la novela de la noche, y hasta me causa un poco de risa, pero creo
que a muchas mujeres les ha pasado algo parecido. O también porque no, algún
hombre que regreso de su trabajo, porque olvido algún papel y resulta que es su
esposa, quien lo engaña con alguien más.
Tal vez puedan pensar que no estoy en onda al
no aceptar la infidelidad, ya que hoy en día es una situación tan común, tal es
el caso de las parejas que lo consienten o que lo practican como deporte, me imagino que
han escuchado hablar de los "swingers", ¿que padre no? Compartir a las parejas y
disfrutar de los placeres sin tabúes, sin freno. O también aquellas que
prefieren aguantar las infidelidades para no perder el estatus económico al que
se está acostumbrado o los que tienen miedo a la soledad.
Pero, ¿porque no disfrutar a su pareja?
Disfrutar del sexo, juntos; encontrar diferentes maneras de complacerse
mutuamente. Creo yo, que el principal problema de los infieles, es que no saben
que es el placer y por eso lo buscan aquí y allá.
Le decía a una amiga que un hombre que tiene
muchas amantes, es porque está tratando de demostrar su hombría
desesperadamente, porque tal vez no es tan hombre como cree. Como el
dicho aquel: “dime lo que presumes y te diré de lo que careces”. En mi opinión,
un hombre de verdad, es aquel que satisface en todos los sentidos a su mujer, si,
en todos.
Lo cierto es que nos perdemos el respeto, nos
mentimos a nosotros mismos y por lo tanto a quienes nos rodean. Acabamos con
las ilusiones de la pareja, de los hijos. Porque no solo se es infiel con la
esposa o esposo, se es infiel con uno mismo, con nuestros hijos, con nuestros
padres.
En una ocasión me comentaron que el
matrimonio es como estar en un restaurant, ya ordenaste un platillo y cuando lo
pruebas, esta delicioso, pero siempre piensas si está mejor el que esta
degustando el de la mesa de enseguida. ¡Qué tontería!
Disfruten a sus parejas, entréguense
completos (as) y cuando crean que es tiempo de voltear hacia otro lado,
piénsenlo dos veces, tal vez eso que está del otro lado no es lo mejor, tal vez
no han observado a detalle lo que tienen, o quizás estén perdiendo el tiempo
buscando en otra parte lo que no se atreven encontrar con su pareja.
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