jueves, 18 de abril de 2013

Los infieles…

Cuando pensé en escribir sobre la infidelidad, me dije: ¡los voy a hacer pedazos!… pero en realidad ha sido difícil, pensar en comenzar con la primera frase. Para mí en lo particular es un tema complicado, lo es, porque no acepto, bajo ninguna circunstancia la infidelidad… nadie se merece ser engañado, independientemente como se porten con nosotros, creo que existen otras maneras de resolver situaciones de pareja.
Hace años era “normal” que un hombre tuviera una aventura, o dos, o mas; hoy en día, después de la tan famosa liberación femenina, como que también nos hemos liberado en ese aspecto.
Tengo la cabeza revuelta con ideas respecto a los infieles, me imagino una pareja “estable”, dos hijos adolescentes, el esposo, un profesionista con una reputación intachable, la esposa hace años que acordó con su esposo quedarse en casa para atender a sus hijos y las cosas de la casa, ya tienen toda su vida organizada, las cuentas se pagan, ella tiene programado cada mes el spa para darse un gustito, todos los días va al zumba, el esposo se va a trabajar desde temprano, los hijos en la secundaria y en la preparatoria respectivamente, pero una mañana no hubo clases de zumba, la instructora amaneció  con gripe, sus amigas la invitan a tomar un café, pero ella decide regresar a casa para adelantar los quehaceres  diarios.
Al entrar a su casa, escucha ruidos en la recamara y piensa que su esposo olvido apagar el televisor, pero, ¡oh sorpresa!, su esposo esta con otra mujer, ¡en su propia cama! Pareciera que les estoy relatando la novela de la noche, y hasta me causa un poco de risa, pero creo que a muchas mujeres les ha pasado algo parecido. O también porque no, algún hombre que regreso de su trabajo, porque olvido algún papel y resulta que es su esposa, quien lo engaña con alguien más.
Tal vez puedan pensar que no estoy en onda al no aceptar la infidelidad, ya que hoy en día es una situación tan común, tal es el caso de las parejas que lo consienten o  que lo practican como deporte, me imagino que han escuchado hablar de los "swingers", ¿que padre no? Compartir a las parejas y disfrutar de los placeres sin tabúes, sin freno. O también aquellas que prefieren aguantar las infidelidades para no perder el estatus económico al que se está acostumbrado o los que tienen miedo a la soledad.
Pero, ¿porque no disfrutar a su pareja? Disfrutar del sexo, juntos; encontrar diferentes maneras de complacerse mutuamente. Creo yo, que el principal problema de los infieles, es que no saben que es el placer y por eso lo buscan aquí y allá.
Le decía a una amiga que un hombre que tiene muchas amantes, es porque está tratando de demostrar su hombría desesperadamente, porque tal vez no es tan hombre como cree. Como el dicho aquel: “dime lo que presumes y te diré de lo que careces”. En mi opinión, un hombre de verdad, es aquel que satisface en todos los sentidos a su mujer, si, en todos.
Lo cierto es que nos perdemos el respeto, nos mentimos a nosotros mismos y por lo tanto a quienes nos rodean. Acabamos con las ilusiones de la pareja, de los hijos. Porque no solo se es infiel con la esposa o esposo, se es infiel con uno mismo, con nuestros hijos, con nuestros padres.
En una ocasión me comentaron que el matrimonio es como estar en un restaurant, ya ordenaste un platillo y cuando lo pruebas, esta delicioso, pero siempre piensas si está mejor el que esta degustando el de la mesa de enseguida. ¡Qué tontería!
Disfruten a sus parejas, entréguense completos (as) y cuando crean que es tiempo de voltear hacia otro lado, piénsenlo dos veces, tal vez eso que está del otro lado no es lo mejor, tal vez no han observado a detalle lo que tienen, o quizás estén perdiendo el tiempo buscando en otra parte lo que no se atreven encontrar con su pareja.

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